Introducción: Una Realidad Incómoda pero Necesaria
El racismo en el deporte sigue siendo un tema tan incómodo como urgente. A pesar de los avances sociales, aún hoy vemos cómo los gestos discriminatorios afloran, especialmente en el mundo del fútbol. Desde mi experiencia como periodista y doctor en Humanidades, con una tesis sobre racismo en el fútbol español, quiero ofrecer una visión histórica, social y comparativa de este fenómeno, centrándome en nuestro país pero con una mirada global.
¿Por qué el Fútbol? La Disciplina Más Afectada
Aunque en lugares como La Laguna el baloncesto y el voleibol femenino ocupan un papel central, el fútbol sigue siendo el deporte que concentra la mayoría de episodios racistas. No es una coincidencia: su masificación, impacto mediático y la pasión con la que se vive lo convierten en un caldo de cultivo para estos comportamientos.
Primeros Casos: Los Pioneros Silenciosos
Durante las décadas de 1930 y 1940, los primeros futbolistas negros llegaron al fútbol español, aunque no todos enfrentaron gestos racistas:
Fausto dos Santos (Brasil): Fichado por el FC Barcelona, fue el primer futbolista negro en el fútbol español. No sufrió ataques racistas, pero sí enfrentó restricciones institucionales.
Juan Betancourt: Español, de padre cubano, debutó en 1942-43 sin recibir insultos racistas.
Lucio Da Silva: En 1947 se convirtió en el primer jugador negro autorizado por las autoridades para debutar en la Liga Española.
Estos casos marcan el inicio de la diversidad racial en nuestro fútbol, aunque el verdadero estallido del racismo llegaría más adelante.
El Primer Gesto Racista Documentado: 1951
En 1951, Ben Barek, estrella marroquí del Atlético de Madrid, fue víctima del primer gesto racista documentado en el fútbol español. Ocurrió tras una final de Copa del Rey en Sevilla. Radicales apedrearon el autobús del equipo y le amenazaron de muerte con insultos racistas. Este suceso fue testimoniado por el cineasta Gonzalo Suárez.
Franquismo y Racismo: Exotismo Más que Rechazo
Durante la dictadura, los futbolistas negros eran vistos más como una rareza exótica que como objetivos de odio racial. Jugadores como Jones (Atlético de Madrid) y Didí (Real Madrid) no enfrentaron racismo directo, aunque su presencia era marginal.
Democracia y Activismo: Ghidin y Laporta, Referentes de Cambio
Con la llegada de la democracia, algunos profesionales comenzaron a plantarse ante el racismo:
Gus Hiddink: Entrenador del Valencia, se negó a jugar un partido ante el Albacete si no se retiraban símbolos nazis de su propia afición.
Joan Laporta: Al frente del FC Barcelona, inició una cruzada contra el grupo radical «Boixos Nois», recibiendo incluso amenazas personales.
Ambos gestos marcaron un antes y un después en la actitud de los clubes hacia la violencia y el racismo.
El Poder de la Estrella Mediática: Eto’o, Alves y Vinicius
Tres casos recientes muestran cómo los grandes jugadores son clave para visibilizar y enfrentar el racismo:
1. Samuel Eto’o (2006)
En un partido en La Romareda, Eto’o amagó con abandonar el campo tras sufrir insultos racistas. Este gesto provocó la creación de la Ley 19/2007 contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.
2. Dani Alves (2014)
En Villarreal, un aficionado le lanzó un plátano. Alves lo recogió, se lo comió y continuó jugando. Este gesto dio origen a la campaña viral “Todos somos macacos”, con apoyo internacional.
3. Vinicius Jr. (2023)
En Mestalla, Vinicius señaló directamente a un aficionado que lo insultaba con gritos de mono. Este acto reavivó el debate social e institucional sobre el racismo en España, llevando incluso a consecuencias penales para los agresores.
Rebrote Actual: Temporada 2024/25
Lejos de remitir, el racismo en el fútbol español parece estar viviendo un rebrote alarmante:
Nico Williams en el Metropolitano (Atlético de Madrid)
Alejandro Balde en el Coliseum (Getafe)
Lamine Yamal en el clásico contra el Real Madrid
Maruán, del Athletic, en Cornellá
Ilaix Moriba en el Camp Nou (Celta de Vigo)
Estos casos muestran que el problema persiste y se extiende a diferentes campos y categorías.
Racismo en Otros Deportes: Casos Puntuales en Baloncesto
Aunque mucho menos frecuentes, también hay episodios racistas en el baloncesto:
Insultos a un pívot en el WiZink Center
El caso de Yago Santos, insultado por una espectadora en 2023
Sin embargo, estos incidentes siguen siendo excepcionales comparados con el fútbol.
Comparativa Internacional: El Caso de Estados Unidos
En octubre, tuve la oportunidad de compartir experiencias en EE. UU., donde el enfoque es distinto:
Ambiente festivo en los estadios
Autocrítica constante sobre el pasado esclavista y segregacionista
Presencia de museos, educación en valores desde temprana edad
Ejemplo: los Portland Trail Blazers cuentan con una oficina de diversidad y equidad racial. Todo el personal debe recibir formación previa.
En contraste, en Europa predomina el ambiente hostil y radicalizado en muchas gradas.
Las Redes Sociales: Una Nueva Frontera del Racismo
El racismo también se traslada al entorno digital, especialmente con las apuestas deportivas en EE. UU., pero también en España, donde la impunidad del anonimato sigue siendo un reto pendiente.
La Liga y el Gobierno han comenzado a monitorizar delitos de odio en redes, pero aún queda mucho camino por recorrer.
Reconocer, Educar y Actuar
España no es un país racista, pero sí existen gestos racistas que deben ser erradicados.
La sanción funciona, pero debe ser firme y constante.
La educación es la clave: es un trabajo a largo plazo, una maratón más que un sprint.
Debemos buscar formas creativas de llegar a los jóvenes: desde apps educativas hasta campañas virales.
No podemos tolerar que en un estadio se vean comportamientos que serían impensables en un teatro o en la calle.
Combatir el racismo en el deporte no es solo tarea de los clubes o de las autoridades, sino una responsabilidad colectiva. Como sociedad, debemos asumir una postura activa: tolerancia cero, educación constante y sanciones efectivas. Porque solo así, el fútbol podrá ser realmente un espejo donde todos queramos mirarnos.



